¿Salimos a la calle nuevamente?
¿Salimos a la calle nuevamente?
Hoy es 4 de agosto, para muchos es un día laboral más. Pero para muchos otrxs, es la conmemoración de unos de los días más significativos dentro de los procesos sociales vividos en nuestro país. El 4 de agosto del año 2011 miles de estudiantes secundarios a lo largo de todo Chile, se movilizaron bajo las demandas de una mejora en las condiciones estructurales de nuestro sistema educativo. A eso se sumaron estudiantes universitarios y funcionarios de la educación superior. Esta movilización se extendió hasta la noche, en donde se realizaron cacerolazos en muchos puntos a lo largo de nuestro relieve. Todo esto ante una brutal represión, como ha sido a lo largo de nuestra historia.
En una nueva conmemoración de este evento se hace necesario reflexionar sobre algunas cosas, considerando el contexto en el que nos encontramos como sociedad.
En primer lugar, ¿Qué pasó con todos esos estudiantes que se movilizaron desde Arica a Punta Arenas? Si sacamos cuenta, la gran mayoría de las personas que se hizo parte de este día debería ser un profesional con su carrera finalizada, o una persona que entró al mundo laboral. Por lo que hoy son parte de esa generación que se tuvo que endeudar con un CAE y que el sueño de movilidad social no se hizo real. Además de arrastrar una deuda la cual cada vez pone en jaque el panorama económico familiar.
En segundo lugar ¿Qué pasó con toda esa masa social que quería un cambio? Dar respuesta a esta pregunta es mucho más complejo, ya que la clase política no ha sido capaz de dar una respuesta a las demandas sociales, los partidos políticos buscan su bienestar por sobre la gente, y con el avance de la ultra derecha el individualismo se ha transformado en el nuevo norte dentro de la sociedad. A modo de paradojas de la vida, 6 de cada 10 personas que participaron en la movilización del 2011 votaron por la derecha en las elecciones pasadas.
En tercer lugar ¿Saldremos a la calle nuevamente? Si bien en el estallido social del 2019 se vivió una situación similar a lo que se dio ese 4 de agosto, esas organizaciones y articulaciones no se supieron mantener. Lo que se ha vivido desde el 2019 han sido expresiones aisladas del descontento de la gente. Incluso, en las actuales movilizaciones de los secundarios, podemos ver que responden a expresiones focalizadas y no a algo más grande. ¿Qué necesitamos para volver a movilizarnos? ¿Qué esperamos para pedir que nuestros derechos se mantengan y respeten? Son preguntas legítimas. Se podrían dar muchas conversaciones, intercambios de ideas y puntos de vista sobre estas interrogantes, pero la verdad es una. Como sociedad nos hemos vuelto cómodos. Todxs (en la generalización) esperamos que un tercero comience algo para así sumarse, o si no me afecta de forma directa me hago el desentendido. Incluso, los mismos que salimos a movilizarnos ese 4 de agosto, en la actualidad ponemos por prioridad otras cosas esperando a que alguien más comience a reclamar para así sumarnos.
La deuda con esa jornada sigue estando presente, desde el Estado y desde los que participaron en esos espacios. Espero que esta conmemoración sirva para volver a reunirnos, a volver a conversar y mirarnos. Si logramos salir de ese estado de individualismo volveremos a salir a la calle.
Publicada el 4 de agosto de 2026