Tenemos en Colo-Colo el honor de ser un Club Social y Deportivo. Cada semana se habla mucho de las y los deportistas, no solamente en el fútbol femenino y masculino, sino también en las ramas de vóleibol, patín carrera, futsal y básquetbol de nuestra institución, pero hay una piedra en el zapato colocolino que no deja de molestar: el compromiso con lo social.
Somos el 50+1 del país. Nos alegramos de decir que nuestros equipos jamás juegan solos, pero ¿tenemos un compromiso real con el Club Social y Deportivo Colo-Colo? De un universo de millones de personas que aman al club, sólo contamos a la fecha con 12.477 socias y socios al día en sus cuotas sociales, ¿por qué?
Me niego a pensar que es porque solamente aman sentir los 90’ en el estadio, donde las penas son pocas y la euforia llena hasta el último pedazo del corazón; ¿será desconocimiento? Las cuotas sociales cumplen con sostener las ramas deportivas del club y las actividades sociales, como la Escuela Popular David Arellano Moraga, para que personas adultas terminen su educación media; Esperanza Alba, donde en el juego se ve una forma de socialización para jóvenes con discapacidad cognitiva; actividades abiertas en nuestro estadio como el Día de la Niñez, Navidad Alba y Verano de la Niñez; además de algunas actividades del voluntariado que necesitan mayor apoyo económico, como lo fue el viaje a Lirquén hace poco para apoyar a las familias afectadas por el incendio, y un sinfín más de actividades que sin financiamiento, desaparecen.
Ahora: ¿Será que faltan beneficios? No lo creo. Ser socia o socio del club de tus amores es un honor; muchos clubes no pueden tenerlo y pasarlo por alto sería un desconocimiento a la lucha de muchas y muchos para que la figura del club se sostuviera luego de la fraudulenta quiebra de nuestro club, que dio paso al ingreso de la Sociedad Anónima en 2005. Tener un club del cual ser socia o socio, es en sí mismo un acto de rebeldía contra quienes quieren destruir el fútbol cómo fenómeno social y transformarlo en un negocio.
¿Quizás no conocen la diferencia entre Club y Blanco y Negro? Pero ¿cómo podría ser? Si uno de nuestros cánticos más emblemáticos habla de darle muerte a la sociedad anónima y de cómo el club es la alegría del pueblo.
Entonces, ¿por qué no ser socia o socio de su club? ¿Por qué no estar al día y permitir que el rol social y deportivo de las instituciones se pueda desarrollar?
¿Será que somos hinchas de la hinchada y no del club? ¡Qué vergüenza sería!
Publicada el 11 de febrero de 2026