Los fantasmas de Bello
Los fantasmas de Bello
Tal como plantea K. Marx, la Historia ocurre dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa. En este sentido, Marx advierte a los revolucionarios/as del mundo que deben dejar atrás las consignas, símbolos o banderas de luchas pasadas, porque corren el riesgo de convertirse en parodias o caricaturas de ellas. A partir de esto, podría considerar que las recientes declaraciones de Pablo Ruiz-Tagle, candidato a rector de la Universidad de Chile, corren el riesgo de convertir el rol de la casa de estudios frente al Club en una parodia o caricatura del pasado. En una reciente entrevista, Ruiz-Tagle advirtió que “cuando yo llegue a ser rector… voy a estudiar todas las acciones legales para que el señor Clark dé un paso al costado”.
Sin lugar a duda, la Universidad de Chile ha tenido un rol tibio, expectante y pasivo frente a la situación del Club desde su propia quiebra. En el año 2006, el rector Víctor Pérez explicó que la casa de estudios tendría un papel activo en el destino del equipo, ya que “El alma de la ‘U’ no se privatiza”. No obstante, esto no ha sido tan efectivo. Por ejemplo, el mismo Pérez terminó firmando el actual contrato con Azul-Azul S.A. por el uso del nombre y el escudo en 2008. Más adelante, en 2022, el rector Ennio Vivaldi se comprometió con la barra Los de Abajo a un plan en conjunto para abordar la crisis institucional y deportiva que sufría la concesionaria, que nunca se concretó. Finalmente, la actual rectora Rosa Devés sigue “mostrando su preocupación” frente a la situación del equipo desde la llegada de Sartor, a través de comunicados.
En este sentido, es decepcionante el silencio de la Universidad de Chile con Azul-Azul S.A., tomando en cuenta el rol histórico que ha tenido frente a la institución, tanto en la época del Club Deportivo como de la Corporación. La Revolución Científica de la ‘U’ tuvo como protagonistas a Víctor Sierra, Fresia Rubilar y Luis “el Zorro” Álamos, pero también a profesionales, funcionarios y estudiantes de la casa de estudios que pusieron sus saberes a disposición de la formación integral de nuestros cadetes. Más adelante, fueron académicos de la Universidad de Chile quienes rescataron a la Corfuch frente al desastre financiero y deportivo provocado por Rolando Molina y Ambrosio Rodríguez, donde Julio Montt, Mario Mosquera y el doctor René Orozco tuvieron un rol fundamental.
Según esto, surge una pregunta: ¿qué detiene a la Universidad de Chile para intervenir en la concesionaria a pesar de sus manejos desastrosos? La respuesta más difundida entre la bullanguera sería los ingresos que garantiza Azul-Azul S.A a la casa de estudios. No obstante, este dinero no tendría el impacto que se cree. Según indicó el diario La Tercera en noviembre de 2025, que tuvo acceso al contrato por el uso de nombre, logos y distintivos firmado entre la Universidad de Chile y la concesionaria, Azul-Azul S.A. debe pagar a la Casa de Bello el 1,05% de sus Ingresos Brutos Totales. Esto se traduce en alrededor de 300 o 400 millones de pesos anuales, bastante poco en comparación del presupuesto de la casa de estudios, que supera los mil millones de dólares al año.
A partir de lo anterior, se reafirma la pregunta sobre la tibieza de la Universidad de Chile frente a las malas prácticas de Azul-Azul S.A., no solo en sus resultados deportivos, sino también en su gestión financiera o las recientes sanciones sufridas por Michael Clark ante a la justicia. En este sentido, espero que el próximo rector o rectora de la casa de estudios, sea quien sea, sí logre, de una vez por todas, intervenir un directorio que, literalmente, hace lo que quiere con el “prestigio” de la Universidad de Chile. Así, el rol de la Casa de Bello frente a la ‘U’ podría dejar de ser una parodia o caricatura del pasado: “La revolución debe dejar que los muertos entierren a sus muertos”, advertía Marx, “para así cobrar conciencia de su propio contenido” o, como en este caso, de su propio rol histórico.
Publicada el 9 de abril de 2026
Jugada escrita por Manuel Pérez Godoy
Corrector de estilo y parte del equipo coordinador de la Editorial Matecito Amargo. Magíster en Historia, docente de historia latinoamericana, escritor amateur, hincha racional de la ‘U’ y encuadernador en los Talleres Empate a Cero. Sus intereses apuntan a indagar en lo político del fútbol, promover el rol social de los clubes, reflexionar sobre el fútbol popular y colectivizar las ideas.