El fútbol, el loco y el poeta
El fútbol, el loco y el poeta
Bielsa baja la vista, en una sesión fotográfica de la Fifa, y me gusta pensar que es un pequeño gesto de resistencia. Y qué fácil se ha hecho darle palos a Bielsa, por sus entrevistas escuetas y negativas a todo lo oficial que no tienen que ver con fútbol, en el mes más importante del fútbol. Son cosas que viene diciendo hace mucho, y en este mundial 2026 la lista es infinita. El racismo a los jugadores africanos y el árbitro que no dejaron entrar a tierra gringa, el no poder hablar español en las conferencias de prensa, cuando es la lengua oficial de uno de los organizadores. Pero todo esto es Fifa, no fútbol. Y lo esconden como tapándolo con una cortina o abajo de la alfombra.«Simplemente, ya sabes, hay que estar tranquilos, relájense. Confíen en la Fifa» dijo Infantino. Amigo, soy hueón hasta las doce nomás.
Leí por ahí «Ama el fútbol. Odia la Fifa» Y no puede tener más razón esta frase. ¿Qué tiene que ver la Fifa con jugar al «25» toda una tarde tirando centros en algún pasaje? ¿Con ver los partidos del mundial, abrir unas cervezas y en el entre-tiempo, conocernos un poco más con mi viejo? Infantino está en la vereda del frente de todo aquello que se nos enseñó. Casi tan distantes como Borghi y el chascón de boca, ese que tiene menos calle que Venecia. ¿Bielsa es el loco? Y dicen que el fútbol no es política. Bielsa está defendiendo su patria; el fútbol. Jugar porque sí, porque puedo, porque soy libre. Porque quiero seguir jugando tardes enteras hasta que mi mamá de un grito nos meta a la casa y «a bañarse y acostarse». Pero el fútbol es una patria con habitantes que emigraron por todo el mundo. Que no se jubilan en el oficio de amar su bandera. Porque una pasión es una pasión ¿cierto? Y lamento decirlo, pero la Fifa no va a morir tampoco, pero en un punto va a cambiar la mano. No va a aguantar el modelo y los gringos van a terminar jugando a otra cosa. Algo parecido a como pateaban los penales en los ´90.
Por eso Bielsa importa tanto. Porque demuestra que aún hay algo que defender. Jorge Teillier, escritor chileno, decía que los pueblos necesitan de poetas, porque un pueblo sin mitos es opaco y triste. Y Bielsa es uno. Uno importante. Como Caszely, Sócrates, Cantona, Maradona y un montón más. El fútbol seguirá vivo. Solo que en esta pasada «cagó pistola nomá», como diría un tatita de mi barrio. De esos que tenían más cancha y cachañas en una uña, que toda la Fifa junta.
Publicada el 29 de junio de 2026